Cecilia Payne

El 10 de Mayo de 1900 nace en Wendower, Inglaterra, Cecilia Helena Payne, poco se sabe de cómo pasó su infancia porque hasta hace poco las mujeres en la ciencia no eran muy recordadas, pero sí se sabe que era una buena estudiante. Gracias a su esfuerzo consiguió entrar en el Newnham College en 1919 (donde también se formó Rosalind Franklin), era de las pocas instituciones que permitían a las mujeres estudiar aunque no les daban el título, si no un certificado. Allí estudio física, química y botánica y conoció a compañeros y profesores que le hicieron interesarse pronto por la astronomía. Tras tres años estudiando consiguió su certificado, pero ella era consciente de la falta de oportunidades para la mujer científica en Inglaterra por lo que decidió emigrar a los Estados Unidos.

Imagen de Reimund Bertrams en Pixabay 

Consiguió una beca en el observatorio de Harvard (1923) bajo la supervisión de Harlow Shapley, quien potenciaba la idea de que la mujer debía poder formarse y trabajar, y quien fue su director de tesis doctoral basada en el estudio de las estrellas. En dos años (tenía 25), Cecilia consiguió terminar su doctorado titulado “Atmósferas estelares, una contribución al estudio de observación de altas temperaturas en las capas de inversión de las estrellas. El suyo fue el primer doctorado conseguido en el departamento de astronomía de la Universidad de Harvard y fue totalmente revolucionario al determinar la clasificación de las estrellas en base a su temperatura y llegar a la conclusión de que estaban compuestas por helio e hidrógeno. En Harvard formaba parte de lo que se llamaba “mujeres computadoras“, científicas que les encargaban la observación de fotografías en placas de vidrio y gracias a las cuales descubrieron por ejemplo, galaxias, nebulosas, o la Ley de Leavitt.

Según otros compañeros astrónomos fueron demostrando que las conclusiones de Cecilia eran verdad, catalogaron su tesis doctoral como “la más brillante escrita hasta el momento en astrología”. Este hecho le daba pleno derecho a una plaza como profesora o catedrática de la universidad, pero el director por aquel entonces decía que estando él al mando nunca conseguiría ese cargo, por lo que no obtuvo su plaza hasta 1938.

Durante todos esos años en los que sólo constaba como asistente, Cecilia aprovechó para viajar y conocer a otros renombrados astrónomos, en un viaje a Alemania conoció a un astrónomo ruso, Sergey Gaposchkin, que no podía volver a la URSS por la situación política, así que en 1934 se casaron y Cecilia le consiguió un puesto en Harvard como investigador.

Con el cambio de presidente en la universidad en 1938 consiguió por fin su plaza, comenzó a dar clases aunque no figuró como profesora titular hasta bien pasada la II Guerra Mundial, 1956 concretamente, donde además pasó a ser la directora del Departamento de Astronomía. Permaneció allí hasta el 1966, cuando con 66 años se retira de la enseñanza. Vivió hasta los 79, cuando un 7 de diciembre fallece en Massachusetts.

Para terminar una cita de la misma Cecilia Payne – Gaposchkin:

La recompensa del joven científico es la excitación y emoción que se siente al ser la primera persona en la historia en ver o entender una cosa nueva. Nada puede compararse a esa experiencia…

La recompensa del viejo científico es la sensación de haber visto evolucionar un boceto hasta convertirse en un paisaje magistral.

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