Hedy Lamarr

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El 9 de noviembre de 1914 nace en Viena, Austria, Hedwig Eva María Kiesler, fue la única hija de Emil y Gertrud, un prestigioso banquero judío y una pianista. Recibió una muy buena educación, pero pese a que se dice que sus profesores habían notado que su inteligencia estaba por encima de la media, ella decidió dejar los estudios de ingeniería que había iniciado en Suiza para dedicarse al arte dramático en Viena.

Su debut como actriz fue en 1930 en la película “Geld auf die Strasse“, pero el papel que marcó su vida fue tres años después, con 18 años protagonizó una película llamada “Extasis, en ella hacía el papel de una mujer independiente, sexualmente libre y dueña de su vida, sólo eso ya era revolucionario en aquella época, pero es que además, fue la primera película con un desnudo integral de una mujer, en la que además se mostraba un orgasmo. La película fue críticada y censurada, y su familia no llevó muy bien la reputación que se le dio a su hija. 

Después de hacer Éxtasis, se casó con un empresario judío mayor que ella, Fritz Mandl, hay informaciones que dicen que fue obligada por sus padres mientras que otras dicen que su padre murió y ella se casó para mantener su nivel de vida. En ese matrimonio sufrió un infierno, él era un celoso empedernido que trató de hacerse con todos los ejemplares de la película, no la dejaba desnudarse si no era delante suya y la hacía acompañarle a todas partes incluso a sus reuniones comerciales. Algunas de esas reuniones eran con el ejército nazi, pese a ser judío, fue considerado ario honorario por Hitler y Mussolini, ya que les abastecía de armamento. Hedy, para intentar luchar contra el nazismo y hacer algo con su vida, reinició sus estudios de ingenieria y aprovechó uno de los viajes al extranjero de su marido en 1937 para escaparse de su propia casa hacia Estados Unidos.

En el barco que la llevaba hacia allí, el Normandía, conoció a un productor de Hollywood llamado Louis Mayer quien le ofreció un contrato de trabajo con la Metro Goldwyn Mayer con la única condición de que se cambiara de nombre, fue entonces cuando pasó a llamarse Hedy Lamarr, en honor a una actriz del cine mudo. Quería contribuir a ganarles la guerra a los nazis ofreciendo sus servicios como ingeniera al ejército, pero éste no quiso de ella más que su imagen y ella se dedicó a conseguir donaciones llegando a los 7 millones de dólares. Por otra parte quiso contribuir a la guerra desarrollando un nuevo sistema de comunicación ya que las ondas de radio eran fácilmente interceptables. Buscó ayuda en el pianista y compositor, George Antheil, porque él había conseguido sincronizar 16 pianolas, juntos diseñaron un sistema binario en el que se enviarían las señales por partes, de manera que sólo quien conociera la clave del orden de esas partes pudiera reorganizar y entender el mensaje. Lo patentaron juntos el 11 de agosto de 1942 pero su invento se guardó en un cajón. 

Hedy siguió con su carrera de actriz hasta los años 50 cuando se retiró, era tremendamente guapa y eso le abrió las puertas de muchos papeles en aquella época, aunque ninguno de ellos fue mítico, ella llegó a rechazar protagonizar Casablanca y se quedó a las puertas de ser la protagonista de Lo que el viento se llevó. Su vida sentimental fue tormentosa, se casó 6 veces y tuvo 3 hijos, se dice que en sus maridos buscaba poder mantener la posición económica que deseaba. Según avanzaba en edad empezó a tener adicción a las pastillas y a las operaciones estéticas. 

En 1962, el ejército americano rescató su invento y lo utilizó para ganar la guerra de los misiles con Cuba, con su tecnología consiguieron interceptar las comunicaciones y controlar los misiles. No se asoció a ella ya que firmó la patente con su apellido de casada, Mayer, correspondiente a su segundo marido; y tampoco su compañero vió reconomiento alguno porque falleció años antes de que se utilizara esta tecnología. Hasta 1997 no se le otorgó ningún reconocimiento a Hady, quien ya con 83 años sólo dijo que “ya era hora“, y un año más tarde en 1998 recibió el premio al inventor austriaco. El 19 de enero del 2000 muere en su casa de Florida. 

Su inventó fue el precursor de los sistemas GPS y del WiFi, pero su vida fue marcada no por su intelecto si no por su “cara bonita“, Hedy tenía más interés y curiosidad por el futuro que por su propio presente, fruto de su experiencia pronunció la frase

Cualquier chica puede ser glamourosa, todo lo que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida”.

Hedy Lamarr

En aquella época era más difícil que ahora demostrar que era algo más que una imagen por la cultura de la época, aún así a día de hoy hay multitud de prejucios no sólo de hombres hacia mujeres, si no entre las propias mujeres. Un hecho a los 18 años marcó su vida para siempre, desencadenó una serie de consecuencias que ni ella se esperaba y la obligó a desprenderse de su nombre y de sus raices, sólo volvió una vez más a Viena, con uno de sus maridos y durante sólo un par de días. Pese a ello en Austria y Alemania se celebra el día del inventor el 9 de noviembre en su honor y tiene una calle en Viena con su nombre. 

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