Elisabeth Córdoba

Elisabeth tenía 18 años cuando le diagnosticaron anemia de Fanconi, esta enfermedad fue un cambio en su vida como no podía ser de otra manera. Antes ella sólo se notaba cansada de vez en cuando y se caía más a menudo que otras personas, pero nada hacía pensar que podía tener algo grave porque en las analíticas y demás pruebas que le hacían los médicos todo había salido bien. Hasta que en una de esas analíticas tenía valores muy bajos de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, primero pensaron que sería falta de hierro o un problema del tiroides pero las siguientes pruebas demostraron que no era así, ambos valores estaban perfectos.

La anemia de Fanconi es una enfermedad rara muy difícil de diagnosticar, hay quienes presentan síntomas más graves que aceleran el diagnóstico, pero en otras ocasiones son síntomas variados o “leves” que alargan el proceso. Los síntomas son muy diversos, desde hemorragias, infecciónes recurrentes, anormalidades en el tubo digestivo, corazón y pulmones, hasta cambios en el color de la piel, pasando por daños óseos, retraso del crecimiento, problemas renales o cansancio extremo. El pronóstico depende mucho del tipo de persona y el tratamiento al que haya sido sometido, aún así en estos pacientes aumenta considerablemente el riesgo de leucemia y de tumores sólidos en la edad adulta. En las mujeres además se suelen observar problemas relacionados con la menstruación, infertilidad y menopausia a edad temprana (sobre los 30 años). En el tratamiento se intercalan fármacos con terapias hemáticas y, cuando es posible y recomedable, un transplante de médula.

Ella tenía una enfermedad grave, rara, sin tratamiento fácil y que le incapacitaría a hacer muchas cosas de por vida. Pasó por una primera fase en la que negaba su enfermedad, trataba de vivir sin contarlo y sin que se notara, pero eso no era posible. Su cuerpo le avisó con problemas intestinales que no podía seguir con ese ritmo, lo que la llevó a un cambio de vida, tomó conciencia y para ello fue muy importante la Fundación Española de Anemia de Fanconi, el trabajo con un psicólogo y el contacto con otros enfermos. Elisabeth ha llevado una vida normal pero en la que se sentía incomprendida, la familia ha sido su gran apoyo porque los amigos al no poder seguirles el ritmo por su cansancio extremo no se han mantenido allí, lo que más le dolía eran las miradas con pena y la falta de comprensión, durante la carrera sólo le contó a una amiga que padecía la enfermedad por el miedo a que le pasara algo allí y nadie pudiera ayudarla.

A día de hoy, lleva una vida lo más normal posible, pero no puede físicamente llevar a cabo una jornada laboral completa, lo que limita sus posibilidades. Aún así, no se arrepiente de la vida que ha llevado ni se siente “víctima de la vida“, escribió un libro donde se abre y tomo prestado de él la siguiente frase: 

"Es decidir cómo quieres estar y cómo quieres vivir, la enfermedad la vamos a tener igual".  

El miedo a la enfermedad es uno de los mayores miedos que todos tenemos, queremos controlarlo todo y creemos que podemos, pero la salud es algo que se nos escapa de las manos. Estos pacientes de nuevo tienen síntomas diarios o limitaciones que les recuerda la fragilidad de la vida, pero en la mano de cada uno está tomar la decisión de deprimirse y dejar la vida pasar, o luchar y aprovechar cada día. 

Como siempre, podéis escucharlo aquí

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: